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“Un día cualquiera no sabes qué hora es,
Te acuestas a mi lado sin saber por qué.
Las calles mojadas te han visto crecer
Y tú en tu corazón estás llorando otra vez.

Me asomo a la ventana eres la chica de ayer,
Jugando con las flores en mi jardín”

Su letra no es nada del otro mundo y técnicamente no debería formar parte de la década —fue compuesta en 1977 y publicada en 1980—, pero sin embargo, con el paso de los años se ha convertido en el himno por aclamación de los años 80. Ha sido versionada decenas de veces y extraño es el lugar o recopilación donde se escuchen éxitos del pop español de la época y no ocupe un lugar destacado.

Porque, de los cientos de éxitos musicales que surgieron en esa década —y muchos de ellos ya pasaron por aquí— ninguno representa tan bien el recuerdo romántico e idealizado de esa época como la composición del desaparecido Antonio Vega que, tras con tan sólo una canción logró marcar de por vida a toda una generación.

Por eso, y porque ninguna otra canción define tan bien lo que fueron los años 80 es de total justicia —y no podría haber sido de otra forma—cerrar el apartado musical de esta bitácora con unos versos que son desde 1980 un auténtico himno capaz de emocionarnos una y otra vez. «Me asomo a la ventana eres la chica de ayer, jugando con las flores en mi jardín. Demasiado tarde para comprender, chica vete a tu casa no podemos jugar».

Nacha Pop, Chica de ayer, 1980.

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Hoy arranca la 68 edición de La Vuelta Ciclista a España con una etapa prólogo —siempre me ha encantado esa expresión—, una contrarreloj de 27,4 kilómetros, entre las localidades gallegas de Vilanova de Arousa y Sanxenxo. En los años 80, esta competición se disputaba alrededor del mes de mayo —recuerdo haber seguido intensamente a través de la radio su edición de 1988 mientras me recuperaba, en casa, de la varicela—. Sin embargo, en 1995 la organización del evento decidió cambiarla a finales de agosto y septiembre, decisión que convirtió esta prueba, hasta entonces muy devaluada —de lo que se ha devaluado el ciclismo en general en los últimos años mejor no hablamos— en la segunda más importante del calendario, detrás de un inalcanzable Tour, pero relegando el Giro de Italia a un insulso tercer lugar.

A pesar de esta parrafada, hoy no he venido a hablar de deporte —o lo que quiera que sea el ciclismo, que no lo tengo muy claro—, sino de música. Porque, si algo ha caracterizado a La Vuelta desde 1977 son sus canciones oficiales —y este año mucho me temo que su horrorosa mascota—. Para escribir la entrada de hoy, he estado revisando las canciones que sirvieron de sintonía oficial durante los años 80 y he visto tantos éxitos juntos que soy incapaz de decidirme por uno. Así que, como ya ocurriera con Eurovisión, durante las próximas semanas vamos a tener toda una serie dedicada a las canciones de La Vuelta.

Y, ya que estamos, lo mejor será empezar por el principio: 1980 —aunque en realidad la década que nos ocupa no comienza hasta 1981—, en el que la banda estadounidense Lipps Inc. fue la escogida para amenizar la cita ciclista con su —¿único?— éxito Funkytown, una canción que, si bien muy pocos podrán decir que no han escuchado nunca, encontrar a alguien que reconozca alguna influencia positiva de este tema en su vida probablemente sea mucho más difícil.

Pero podría ser peor. Suerte tienen de que la pegajosa Born to be alive del francés Patrick Hernández fuese escogida en 1979.

Lipps Inc., Funkytown, 1980.

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