Archivos para las entradas con etiqueta: 1989

Una ese. Eso es lo único que le sobra a La fuerza del destino para ser proclamada —al menos en mi humilde opinión— como una de las mejores canciones de Mecano, junto a Un año más, la sobrevalorada Hijo de la luna, Me cuesta tanto olvidarte, Quédate en Madrid o tres cuartas partes más de su repertorio serio, aquel que navega entre las aguas de su etapa frívola y el misticismo final de Nacho Cano.

Sin embargo, esa ese de más, objeto de burlas constantes, en «tú contestastes que no» logra por momentos cargarse la magia de una canción que tiene, además, en su debe el mostrarnos los primeros pinitos de Penélope Cruz como actriz en su videoclip. Quizá si no hubiese logrado ese papel, aunque hubiera mantenido igualmente una relación afectiva con Nacho Cano, nunca la habríamos conocido.

Por suerte, en grabaciones posteriores, así como en el musical, del que me declaro fan absoluto, la ese de la discordia desapareció, permitiéndonos, ahora sí, apreciar esta canción tal y como se lo merece. Por desgracia, y a pesar de su magnífica interpretación en Vicky Cristina Barcelona, el resto de la carrera de Penélope sigue ahí.

Mecano, La fuerza del destino, 1989.

En un día como hoy, en el que prácticamente toda España anda preocupada por no equivocarse —ni atragantarse— a la hora de tomar las uvas sincronizados con el reloj de la Puerta del Sol, tengo que confesar que cada año me siento ante el televisor a ver esa retransmisión con el secreto anhelo de que alguien meta la pata y deje, de nuevo, a medio país con la mitad de las uvas en el plato. Total, aquí son todavía las once de la noche, aún nos queda una hora en el año viejo y no recuerdo que ninguno de los relojes que cada año se van turnando en las cadenas de las islas para despedir el año haya tenido cuartos. Así que una catástrofe de esas no me afectaría en absoluto.

Sin embargo, nunca ocurre. En cambio, juraría que hace ya unos cuantos años el reloj de la iglesia de Arucas, no sé si en la retransmisión de Antena 3, Televisión Española o la Televisión Canaria —¿o fue Telecinco?… mi municipio fue el escenario escogido para despedir el año durante al menos tres navidades consecutivas y ya no lo tengo muy claro—, dio once campanadas en lugar de las doce preceptivas. Lo que es cierto es que la anécdota estuvo en boca de toda la ciudad y medio Archipiélago durante un par de días. Desde entonces, la iglesia de San Juan no ha vuelto a despedir el año. Televisivamente hablando, al menos.

En el ámbito nacional, en cambio, el incidente fue mucho más sonado. Porque hasta que encargaron a Marisa Naranjo retransmitir la llegada de 1990 nadie se había formado tanto lío con el carrillón, la bola y los dichosos cuartos. Pero en esa ocasión la llegada de las privadas había dejado a Televisión Española sin espacio, por lo que pusieron a mi paisana a comentar las campanadas en un pasillo, sin escuchar el sonido de la plaza y sin un mísero monitor en el que ver lo que ocurría. Fue una retransmisión a ojo. Y pasó lo que tenía que pasar. Que la traicionaron los cuartos y prácticamente toda España se quedó sin comerse las uvas. Salvo un una comunidad autónoma que tiene la peculiar costumbre de tomárselas una hora más tarde.

Desde entonces, cada año se repiten las mismas explicaciones didácticas sobre el funcionamiento del reloj de la Real Casa de Correos y toda clase de infografías van marcando cada una de las campanadas. Todo para que ni un solo español con horario peninsular se quede sin tomarse una sola uva. En Canarias, en cambio, es otra cosa.

Televisión Española, Campanadas de Fin de Año de 1989, 1990.

¡Ah!, que se me olvidaba: ¡Feliz año nuevo!

“Cabalgando en la pasión
Deseo más y más
Deseo más y más
Sí, vamos nena hasta el final”

En apenas unas horas el estadounidense Chris Horner cruzará vestido de rojo la meta de Madrid, coronándose vencedor de la 68 edición de la Vuelta Ciclista a España. Termina la ronda por este año y, con ella, la serie que desde este proyecto nostálgico he querido dedicar a las que fueron sus bandas sonoras durante los años 80. Para despedirnos a lo grande, saltaremos a 1989la canción de 1988, a cargo de Serafín Zubiri resultó tan intranscendente como prescindible—, año en el que los resúmenes de la ronda ciclista vibraron al ritmo de La Unión y su Más y más, un auténtico himno que no necesita presentación ni justificación alguna.

Sólo gritar «vamos nena, hasta el final».

La Unión, Más y más, 1988.

No sé si con la edad me estaré volviendo blando, pero creo que hoy no me voy a meter demasiado con la representación española en la edición de 1989 del Festival de Eurovisión, quizá porque una contenida y visiblemente nerviosa Nina consiguió finalizar el certamen en sexta posición, gracias a los 88 puntos que consiguió el tema que defendía: Nacida para amar.

Así que, a pesar de que hay mucho que comentar en esta actuación, esos pelos a lo mega-afro, la incorregible afición de la intérprete catalana por mover su boca más de la cuenta, como si así fuese a vocalizar mejor, el vestido, los guantes de Gilda-pobre, la textura del vestido, los inexplicables lacitos negros que ¿adornan? la falda… no voy a criticar este conjunto que si de algo peca es de ser inolvidable.

Como decía, no voy a criticarr esta actuación, pero no porque me apiade, sino porque si empiezo, no termino.

Nina, Nacida para amar, 1989.

A %d blogueros les gusta esto: