Archivos para las entradas con etiqueta: Las Chicas de oro

Posiblemente las historias protagonizadas por el doctor Harry Weston, un pediatra viudo de Florida, y sus dos hijas nunca fueran tan famosas como las de las cuatro mujeres que, se suponía, vivían a su lado. Y es que, aunque Nido vacío fuera planteada como un spin off de Las chicas de oro e, incluso, la cáustica Sophia se paseara por la casa que compartían Weston y una de sus hijas, recién divorciada, mucho me temo que esta serie jamás llegará a ocupar en el imaginario colectivo un lugar tan elevado como el que ocupa su predecesora.

Y, sin embargo, yo, aún a riesgo de que mi prodigiosa memoria para conocimientos inútiles™ me traicione, la recuerdo, muy borrosa, cada viernes de finales de los 80 o principios de los 90, en antena justo después de que acabara la emisión de Pero ¿esto qué es?, un programa del que, por cierto, aún no hemos hablado, a pesar de que fuera escenario de las primeras andanzas televisivas de Los Morancos, Cruz y Raya o Pepe Viyuela. Y de traer a Carlos Mata a España, que todo no iba a ser, ejem, bueno. Pero eso, mejor para otro día. Siempre que me apetezca recordarlo, claro.

Nido vacío, Créditos de apertura, 1988-1995.

Tres amigas sesentonas y la anciana madre de una de ellas compartiendo residencia en la soleada Florida, paraíso de los jubilados estadounidenses, no parece ser el mejor argumento para una comedia de situación. Al menos a priori. Porque gracias a estos mimbres, traducidos en la cascarrabias Dorothy, la presumida y alocada Blanche, la ingenua Rose y el ácido humor de Sophia Las Chicas de oro no sólo lograron estar siete temporadas en antena, sino que se convirtieron en una de las series más recordadas de los años 80.

Por ello, al igual que Ross Geller, todavía hoy muchos recordamos con cariño, además de su inolvidable sintonía, sus charlas de madrugada en torno a un café y una eterna tarta de queso, en las que nunca faltaba Sophia contando una de sus clásicas historias ambientada en la Sicilia de los años 30, tiempos de Benito Mussolini y del aceite de ricino. Así que de las dos adaptaciones perpetradas por Televisión Española mejor no hablamos.

Las Chicas de oro, Créditos de apertura, 1985-1992.

A %d blogueros les gusta esto: