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Hace unos días me enteré de que el pasado mes de junio cerró sus puertas la mítica —y casposa, todo hay que decirlo— sala de fiestas madrileña Florida Park, un recinto ubicado en pleno Parque del Retiro que tuve la oportunidad de visitar en 2010, invitado a un evento que se debatía entre lo publicitario y deportivo.

Este local cosechó gran parte de su fama —si no toda— en los años 70, gracias a que fue el escenario en el que se grabó un exitoso programa de televisión presentado por José María Íñigo. Sin embargo, yo lo recuerdo por ser el escenario de la última experiencia de Concha Velasco como presentadora en Televisión Española. Antes de Cine de barrio, claro está. Se trataba de Viva el espectáculo, un programa de variedades, como el de Íñigo por el que, entre 1990 y 1991, pasaron los artistas más importantes del momento.

En mi memoria, Marta Sánchez, interpretando su particular versión de La chica ye-yé, en la presentación de uno de los discos de Olé Olé y otra de Martes y Trece, creo recordar, en la que cambiaban parte de la letra de esa misma canción para asegurar que «No te quieres enterar (ye-yé) que estoy en Florida Park (ye-yé, ye-yé)», —y no necesariamente por ese orden— es lo primero que aparece si pienso en esta sala que, probablemente, será recordada por la mayor parte de los españoles por haber sido el escenario en el que Lola Flores interrumpió una actuación para pedir que le devolviesen el pendiente que había perdido, que su trabajito le había costado.

Olé Olé en Viva el espectáculo, La chica ye-yé, 1990.

Tras la marcha de Vicky Larraz, Olé Olé se enfrentaba a la incertidumbre de intentar sobrevivir con una nueva y desconocida voz. Por suerte para ellos, llegó Marta Sánchez y el grupo alcanzó enormes cotas de popularidad, que años después, con la cantante convertida en estrella e iniciando una carrera en solitario, fue incapaz de repetir.

En los años en que Marta Sánchez fue la voz de la formación, el grupo cosechó numerosos éxitos que aún hoy se recuerdan. De todos ellos, sobre todo uno quedó grabado en mi memoria. Quizá porque en mi inocencia infantil no acababa de entender cómo una chica sola en casa y aburrida era capaz de sucumbir sin presentar ningún tipo de resistencia a los encantos de un completo desconocido que la llamaba por teléfono. Creo que gracias a esa canción descubrí lo que era una chica fácil.

Olé Olé, Sola (Con un desconocido), 1987.

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