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“Es un huracán profesional que viene y va
Buscando acción, vendiendo solo amor
Aniquilar, pisar por encima del bien y el mal
Es natural, en ella es natural”

La pasada semana, una amiga me comentaba que gracias a una entrada de esta humilde bitácora su hija, que últimamente anda bastante interesada en descubrir los entresijos de la época en la que se desarrolló la juventud de su madre, había descubierto a Tino Casal. Y, decía, andaba alucinada, no sólo por la música, sino, sobre todo, por la estética; por el personaje.

Reconozco que esa confesión me infló un poquito el ego. Sirvió para que pudiese autoconvencerme de que, pese a que en algunos momentos ha resultado agotador, el esfuerzo de los últimos nueve meses ha servido para algo. Y para infundirme las fuerzas necesarias para acometer con bríos los poco más de dos meses y medio que aún me quedan.

En fin, sirvió para que, como le ocurriera al propio Tino Casal en otro de sus grandes éxitos, cayera atrapado en mi propia red. Precisamente por eso, no se me ocurre nada más apropiado para el día de hoy que dedicarle a Eloise. Y sobran más explicaciones.

Tino Casal, Eloise, 1987.

“Sí o no, una de dos,
o bajas tú o subo yo.
Porqué, dime porqué,
juegos de sexo entre tres.

Yo sí, claro que sí,
te quiero solo, solo para mí.”

Continuamos el repaso a los temas que sonaron durante las diferentes ediciones de la Vuelta a España de los años 80 con la escogida para animar los resúmenes de la cita de 1984. En esa ocasión, la elegida fue una canción del entonces muy popular Tino Casal. Aunque a mi juicio no está a la altura de otros de los grandes éxitos del malogrado cantante asturiano, Dios me libre de decir que Pánico en el edén es una mala canción. Es más, está mil veces por encima de algunas de las que han acompañado a La Vuelta en los últimos años.

Solo que, pese a su ritmo, no me provoca ganas de salir a pedalear como un poseso. Algunas de las de las últimas ediciones, en cambio, me invitan a cortarme las venas.

Tino Casal, Pánico en el Edén, 1984.

“Embrujada vive encadenada
a un viejo televisor.
Y de Samantha
cuentan que fue musa
de algún mediocre pintor.
Todo era derroche,
reina de la noche.
Quién te ha visto y quién te ve.
Cuentan que eras sexy,
rutilante estrella,
pero la botella acabó con tu poder”

La prematura muerte de Tino Casal, víctima como tantos otros músicos españoles de un accidente de tráfico, posiblemente nos privó de poder disfrutar de unos cuantos años más de éxitos tan enormes como el de Embrujada, una canción por la que no parece haber pasado el tiempo y que nunca me cansaré de escuchar. Lástima que del estilismo no podamos decir lo mismo.

Tino Casal, Embrujada (videoclip), 1983.

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