Para (casi) todos aquellos que fuimos niños en los años ochenta, With a little help from my friends no es una canción de los Beatles, sino lo que cantaba Joe Cocker al comienzo de una serie en la que su protagonista narraba aquellos maravillosos años de su infancia, allá por unos sesenta que se presentaban bastante idealizados.

Con el paso de los años, nos dimos cuenta de que no era oro todo lo que relucía en aquella serie. Y, ahora que ya hemos crecido, tenemos Mad Men para confirmárnoslo.

Sin embargo, también nos dimos cuenta de que si, por culpa de esa serie, With a little help of my friends nunca será una canción de los Beatles, para quienes crecimos en los ochenta, esa década —y no los sesenta— será nuestros maravillosos años particular. Sólo por eso, los años ochenta se merecen 365 días de un personal repaso audiovisual por esos recuerdos de una España ya en color, pero todavía de sólo dos canales.

Y hoy, que cumplo 35 años, me doy ese regalo.

Porque al principio era una canción, y la canción estaba en aquellos maravillosos años, y la canción eran aquellos maravillosos años.

Aquellos maravillosos años, Créditos de apertura, 1988.

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