Creo que mi prodigiosa memoria para conocimientos inútiles™ está empezando a fallarme y no, precisamente, para dejar paso a conocimientos que de verdad me puedan servir en el futuro. Me explico. Cuando decidí iniciar este proyecto empecé a anotar en una lista todos los temas, programas o anécdotas que me gustaría tratar a lo largo de este año. Una de las primeras series que apunté fue Blossom, aquella que narraba las peripecias de una peculiar adolescente que vive junto a su padre, un músico profesional con poca suerte, y sus dos hermanos, uno exdrogadicto y conductor de ambulancia y el otro con muy pocas luces.

No conviene que olvidar, tampoco, la habitual presencia de su moderno abuelo ni a su histérica (e insoportable) amiga Six y sus sombreros.

Sin embargo, al ir a buscar algo de información sobre la serie, descubrí horrorizado que no databa de 1989 o 1990, como suponía, sino de 1991. Por muy poquito se sale del objetivo temporal de este proyecto. Sin embargo, como en parte marcó la infancia de muchos de los miembros de mi generación y, además, me es imposible dejar de pensar en Blossom Russo cada vez que la desequilibrada Amy Farrah Fowler aparece en cualquier escena de The Big Bang Theory, la voy a mantener aquí.

Total, si mi prodigiosa memoria para conocimientos inútiles™ me la recordó, sería por algo. Y, además, ya lo dice la canción: «no te prives, la vida es para disfrutar». Así que toma nota (nena), seguro que hoy el sol brillará.

Blossom, Créditos de apertura, 1991.

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