“En 1972, un comando compuesto por cuatro de los mejores hombres del Ejército americano fueron encarcelados por un delito que no habían cometido. No tardaron en fugarse de la prisión en que se encontraban recluídos. Hoy, buscados todavía por el Gobierno, sobreviven como soldados de fortuna. Si tiene usted algún problema y se los encuentra, quizá pueda contratarlos…”

¿Hace falta decir algo más de esta mítica serie en la que los buenos siempre ganaban sin matar a nadie —a pesar de haber tiros a cascoporro— y, además, siempre acababan encerrados en un taller o similar dotado con todos los elementos y herramientas necesarios para construir un vehículo acorazado que los sacaba del lío y, además, propiciaba que un jeep militar saliera volando por los aires? Pues sí, que que su inconfundible furgo molaba.

De Ana Obregón hablaremos otro día.

El Equipo A, Créditos de apertura, 1983-1987.

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