“Todo me sabe a ti
Comerte sería un placer
Porque nada me gusta más que tú
Boca de piñón
Bésame con frenesí
Besarte es como comer palomitas de maíz”

En este mundo existen canciones que por alguna extraña razón han pasado a la historia por sus pegadizos —y en ocasiones pegajosos— estribillos, cuando, en realidad, lo mejor de ellas se encuentra en el resto de sus estrofas. Posiblemente este himno que catapultó a la fama a la banda Danza invisible sea uno de los más claros ejemplos de ello. Pocas formas mejores de declarar la devoción por una persona se me ocurren que asegurar que cualquier cosa te recuerda a ella. Incluso —o sobre todo— comer algo tan insustancial y placentero como comer unas simples roscas. Es decir, palomitas de maíz.

Danza invisible, Sabor de amor, 1988.

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