Si yo les hablara de Zack Morris, Lisa Turtle, Screech Powers o el señor Belding, casi con total seguridad todos ustedes pensarían en Salvados por la campana, una de las comedias de más éxito entre los adolescentes a comienzos de los 90 y de la que nos hemos hartado gracias a sus repetitivas reposiciones en Antena 3, probablemente solo superadas por las de Los Simpsom en esa misma cadena o Navy, Numbers y Bones en La Sexta.

Sin embargo, esos cuatro personajes no iniciaron su carrera televisiva en el californiano Instituto Bayside, sino en otro del menos glamuroso estado de Indiana. Allí antes de que la campana los salvara, los tres estudiantes y el director del centro formaban parte del elenco de otra serie que giraba en torno a las lecciones que transmitía una de las profesoras, la señorita Bliss que daba nombre a la serie, a sus alumnos.

Por lo que he leído por ahí, la serie no obtuvo los datos de audiencias esperados y corrió la peor de las suertes que puede tener un programa de televisión: fue cancelado tras emitirse tan solo trece episodios. Sin embargo, alguien intuyó el potencial cómico de algunos de los actores y personajes de la serie y decidió trasplantarlos —sin ningún tipo de explicación, todo sea dicho de paso— a un instituto de la soleada California, donde pudieran meterse en toda clase de líos y hacer todo tipo de gamberradas para desesperación del señor Belding, único miembro del claustro que sobrevivió al cambio de serie.

Del resto, poco hace falta decir. Salvados por la campana fue un auténtico —e inexplicable— éxito estirado hasta límites insospechados —con varias secuelas a cada cual más imposible— y Hola Miss Bliss cayó en el más absoluto de los olvidos hasta que a alguien, en un intento de exprimir un poco más la gallina de los huevos de oro, se le ocurrió rebautizarla y cambiarle la cabecera (pueden verla en el vídeo, tras la original) para convertirla en una especie de temporada cero de Salvados por la campana.

En fin, que en aras del negocio televisivo la malograda y olvidada señorita Bliss murió por segunda vez, ahora fagocitada por su propia secuela.

Hola Miss Bliss, Créditos de apertura, 1987-1989.

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