“Busco,busco, busco entre los trapos
Busco, busco, busco algo barato
Busco, busco, busco unos zapatos”

Fruto de un arrebato sufrido el pasado fin de semana a causa de mi imperiosa necesidad de huir de la rutina diaria, dentro de unos días me escapo a Londres. Tras comprar unos billetes a un precio bastante razonable y con unos horarios que no parecen de compañía low cost, hoy me he pasado unas cuantas horas buceando en toda clase de comparadores de hoteles en busca de un imposible si hablamos de la capital británica: algo céntrico, bueno y barato. Lo de bonito, ni me lo planteaba.

Al final, tras mucho buscar, acabé encontrando un típico bed and breakfast, con habitaciones minúsculas, baño privado y buenas opiniones de clientes anteriores por un precio un poquito más alto de lo que esperaba. A cambio, está a menos de cien metros de la estación Victoria. No es una ganga, pero para haberlo buscado diez días antes de salir, no está —o, más bien, no parece— nada mal.

¿Qué tiene que ver todo esto con los años 80?, se preguntarán ustedes. Pues, muy sencillo. Que mientras buscaba no podía dejar de escuchar mental y físicamente (tuve que poner el cd) a Mecano en una de sus típicas odas a la frivolidad. A quién si no.

Mecano, Busco algo barato, 1984.

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