Durante una década y media, cada Navidad los rostros más populares de Televisión Española dejaron a un lado la vergüenza y la seriedad y se transformaron en estrellas de la música por una noche para interpretar algunos de los temas más famosos de todos los tiempos. Entre 1990 y 1994, Telepasión española se convirtió en un auténtico clásico de la Nochebuena —salvo en sus dos primeras ediciones, que se emitieron en Nochevieja—, en el que pudimos disfrutar desde la profunda voz de Constantino Romero cantando C’est magnifique a dúo con Joaquín Prat a Julia Otero cantando Blue Moon, pasando por la inclasificable interpretación de Si tú me dices ven a cargo de Beatriz Pecker o la divertida versión de Singing in the rain del equipo de meteorología de TVE.

Sin embargo, si por algo se recuerda la emisión de la primera emisión de Telepasión es por el tema coral que interpretaron todas las estrellas de la cadena —incluido el inexplicable fantasma con boina del que hablábamos el otro día— en el que, en medio de una época convulsa —estaba a punto de inicarse la primera Guerra del Golfo— pedían que no se acabara el mundo. A pesar de la canción, el mundo no se acabó y el tema, pese a sus fallos —o precisamente gracias a ellos— es uno de esos recuerdos que nos hacen esbozar más de una sonrisa.

Telepasión española, Que no se acabe el mundo, 1990.

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