En la mente de todos los que fuimos niños de los 80, el nombre de Epi suele ir ligado indisolublemente al de Blas, así que el vídeo con el que vamos a despedir a estos personajes es casi una auténtica rareza, no sólo porque Epi aparezca sin intentar sacar de sus casillas a su paciente compañero de piso, sino porque, además, intenta un imposible: conseguir que Triki, el inolvidable monstruo de las galletas, renuncie a su comida favorita por una sosa y aburrida zanahoria. Un intento que, por supuesto, acaba con nefastas consecuencias para el bueno de Epi.

Paradójicamente, dicen por ahí, con la llegada del nuevo siglo y la dictadura del correctismo político, Triki ha abrazado la dieta sana y se dedica a ilustrar a los niños acerca de los beneficios de comer frutas y verduras. Aunque coincido en que enseñar a los niños que es necesario mantener una alimentación variada y saludable debe formar parte de su educación, me parece que creer que se dedicarán a comer únicamente galletas porque un monstruo de peluche azul lo hace es subestimar demasiado su inteligencia. La de los niños y la de Triki.

Y, si no lo creen, ya verán cómo acabó el pobre Epi.

Barrio Sésamo, Epi, Triki y las zanahorias, c. 1984.

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